Devocional Bíblico Jesus Is LifeReligión y Espiritualidad

Devocional diario de los diferentes capítulos de las Sagradas Escrituras


Devocional Bíblico Jesus Is Life

TITO 3. SALVOS POR BONDAD Y AMOR.

Fri, 02 Jan 2026

SALVOS POR BONDAD Y AMOR.


Tito 3:4 ... Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, 5 él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. 6 Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. 7 Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna. NTV.


La salvación de la condenación eterna, no surge de la búsqueda del hombre, más bien, surge de la autorrevelación de Dios. Su naturaleza misma de bondad, amor y misericordia por la humanidad pecadora es el motor. El contraste es intencional y absoluto: no por las acciones justas que los hombres hayan hecho, sino por su infinita misericordia. El hombre debido a sus delitos y pecados estaba en una completa desgracia, su vida estaba destinada a una eternidad de sufrimiento en el lago de fuego, lejos de la presencia de Dios. Pero la misericordia activa de Dios, actuó en favor del hombre pecador y le liberó de esa desgracia, lo rescató de la condenación y le dió la posibilidad de que pueda vivir su eternidad junto a Él en el reino de los cielos. Por eso el hombre nunca tendrá un mérito al alcanzar la salvación, sino que el mérito siempre será de Dios.


La salvación no es una recompensa por mérito alguno, ni una transacción comercial donde el ser humano ofrece algo a cambio. Al contrario, Dios actúa movido por su propia naturaleza amorosa, independientemente de nuestras acciones. Esta es una verdad revolucionaria que desafía la lógica humana, acostumbrada a sistemas de mérito y reciprocidad. Dios ama no porque el hombre sea digno de amor, sino porque su esencia es amor. Dios por su misericordia, no simplemente perdona al pecador, sino que actúa para remediar la situación del pecador. Dios no perdona de manera abstracta, sino que remueve, limpia y elimina el pecado del hombre. Es como si Dios sumergiera al pecador en aguas purificadoras que restauran su dignidad y le devuelve a un estado de inocencia espiritual.


Dios por su misericordia da al hombre un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Esta no es una simple reforma moral o mejora personal, sino un renacimiento radical. Cuando el creyente acepta a Cristo, tiene un nuevo nacimiento, comienza desde cero, pero esta vez con una naturaleza renovada. El antiguo yo, atrapado en el pecado y la separación de Dios, muere, y surge un nuevo ser, reconciliado con su Creador. Este renacimiento es obra del Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad. El Espíritu no es una fuerza impersonal, sino el agente activo de la transformación espiritual. Es el Espíritu quien convence de pecado, quien regenera el corazón humano, quien capacita para la nueva vida. Sin su acción, la salvación permanecería como una verdad teórica sin poder transformador.


La vida nueva que ofrece Cristo no es meramente una extensión de la vida anterior, sino una existencia cualitativamente diferente. Es vida en comunión con Dios, vida caracterizada por la paz, el propósito y la esperanza. Es vida que trasciende los límites de la mortalidad física, anticipando la eternidad. Con esta nueva vida, el creyente es declarado justo en la presencia de Dios y tiene la seguridad de que heredará una vida eterna en el reino de los cielos. Esta vida eterna no es simplemente una extensión infinita de la vida presente, sino una existencia superior. Es comunión sin fin con Dios, ausencia de dolor y sufrimiento, plenitud de alegría y paz. Es la restauración completa de la relación entre Dios y la humanidad, rota por el pecado.


Queridos hermanos. El hombre no es salvo por lo que haya hecho, sino por lo que Dios ha hecho. El hombre no es amado porque sea digno, sino porque Dios es amor. Esta es la buena noticia del evangelio: que la salvación es un regalo gratuito,


TITO 2. VIVIR BAJO LA VOLUNTAD DE DIOS.

Thu, 01 Jan 2026

VIVIR BAJO LA VOLUNTAD DE DIOS.


Tito 2:11 Pues la gracia de Dios ya ha sido revelada, la cual trae salvación a todas las personas. 12 Y se nos instruye a que nos apartemos de la vida mundana y de los placeres pecaminosos. En este mundo maligno, debemos vivir con sabiduría, justicia y devoción a Dios, 13 mientras anhelamos con esperanza ese día maravilloso en que se revele la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. 14 Él dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y para hacernos su propio pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones. NTV .


La muerte de Jesucristo en el madero, trajo una nueva esperanza de vida para toda la humanidad que se encontraba enemistado con el eterno Creador, a causa de sus delitos y pecados. Está obra redentora del unigénito Hijo de Dios, liberó al hombre de la condenación eterna y le dió la posibilidad de una vida eterna en el reino de los cielos. Para acceder a esta libertad, el hombre debe abrazar el evangelio de Cristo, no solo de labios, sino de todo corazón. Está decisión de fe, se reflejará en su vida de comunión con su Señor y Salvador Cristo Jesús.


Tras su conversión, el redimido tiene una esperanza de vida eterna en el reino de Dios. Y mientras espera el cumplimiento de esta promesa, debe llevar una vida que manifieste que realmente ha sido transformado por el poder del evangelio de la cruz, tal como lo manifiesta el apóstol Pablo. En las palabras del apóstol, los creyentes encuentran un mapa completo de como deben llevar sus vidas en el camino de la salvación y vida eterna. Estás palabras no son una lista de reglas frías, sino la respuesta de amor a un regalo inmerecido. La obra redentora de Jesucristo, ese favor inmerecido, ha irrumpido en la historia de la humanidad. Su propósito no solo fue perdonar al pecador, sino transformarlo a su misma imagen de obediencia a la voluntad de Dios Padre.


La gracia, que ha sido revelada mediante el sacrificio de Cristo no solo ofrece salvación a todos los que abracen el evangelio, sino que también los instruye en el camino que deben transitar mientras esperan ser llevados a la morada celestial. La gracia enseña al creyente a decir no a los placeres de este mundo que deshonran a Dios y a la mentalidad pasajera de este mundo. No ceder a los impulsos de la vieja naturaleza carnal de pecado, no se trata de un simple esfuerzo humano, sino del poder del Espíritu Santo obrando en quien ha sido tocado por el amor de Cristo.


Toda persona que verdaderamente a sido tocado por la gracia divina, manifiesta una transformación caracterizada por llevar una vida con sabiduría, discerniendo entre lo eterno y lo temporal, de igual manera manifiesta la justicia en su trato con los demás y la devoción a Dios en una relación íntima y constante. Pero esta vida no está anclada solo al presente. El cristiano vive con la mirada fija en el horizonte, anhelando con esperanza el día glorioso del regreso de Jesús. Esta esperanza no es una ilusión pasiva; es una certeza activa que purifica y da propósito. Por eso, la verdadera medida de la fe del redimido no es lo que dice creer en lo que dice el evangelio revelado de Dios, sino cómo aplica en su vida ese conocimiento revelado. La verdadera medida de la gracia divina no es lo que se entiende teológicamente, sino cómo transforma la vida del creyente. La verdadera medida de la salvación no es si ha sido perdonados todos sus pecados, sino si perdona a otros todas sus ofensas.


Queridos hermanos. La gracia revelada es una invitación a vivir diferente. Es una invitación a amar como Dios ama, a perdonar como Dios perdona, a servir como Dios sirve, a esperar como Dios espera. Cuando respondemos a esta invitación, cuando permitimos que la gracia nos transforme, cuando nos comprometemos con la justicia y el amor, entonces experimentamos la vida verdadera. No una vida fácil, sino una vida significativa. No una vida sin sufrimiento, sino una vida con propósito.


DIOS CON NOSOTROS.

Thu, 25 Dec 2025

“Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel (que significa: «Dios con nosotros).” Mateo 1:23.


En medio de los árboles de pino de distintos tamaños, adornados con grinaldas, bombillos, figuras y luces de colores parpadeantes, los regalos de distintos tamaños envueltos, banquetes extravagantes y las celebraciones familiares, es fácil olvidarnos el asombro que representa el nacimiento de Emanuel, “Díos con nosotros”. Este nacimiento, no se trató solo de un bebé que nació en un pesebre hace más de dos mil años, sino del Dios eterno tomando carne humana para acercarse a toda la humanidad pecadora de la manera más íntima posible. Emanuel “Dios con nosotros” no es un simple eslogan publicitario del nacimiento del unigénito Hijo de Dios, sino una revolución divina que cambió por completo la historia trágica del hombre pecador.


Para cambiar definitivamente el difícil destino que le aguardaba a la humanidad pecadora en el final de los tiempos, Dios no envió un mensaje desde lejos, ni un ángel con instrucciones, ni un libro con leyes y mandamientos que los hombres deberían seguir para alcanzar la justificación de sus pecados y la redención de su alma. Más bien, Él mismo bajó del cielo, despojándose de su divinidad, se hizo vulnerable para experimentar en carne propia las diferentes emociones que atravesamos los seres humanos. De hecho, el unigénito Hijo de Dios no vino a este mundo como turista divino, sino como participante activo y completo de la condición humana: por eso, sintió el dolor de la perdida de un amigo, sintió hambre y sed, conoció la traición, experimentó el dolor físico, así como el dolor del alma. Por cuánto experimentó en su carne las emociones humanas, para Emanuel, “Dios con nosotros” el sufrimiento que afrontamos día tras día los hombres no es nada ajeno, Él comprende perfectamente nuestras frustraciones, nuestra tristeza, nuestro dolor cuando atravesamos por valles de sombra de muerte.


El verdadero sentido del nacimiento de Emanuel, no es solo que Dios está cerca de nosotros, sino que realmente está con nosotros para salvarnos de la condenación eterna. El Hijo de Dios no vino a este mundo a observar las lucha que mantenemos, sino a entrar en ella. No vino a condenarnos por nuestros pecados, sino a redimirnos. Su nombre es Jesús “el Señor salva”, y Su presencia es Emanuel “Dios con nosotros”. Ambos nombres revelan la misma misión: amor encarnado que rescata de toda condenación en la que nos encontramos.


Al venir a este mundo despojándose de su divinidad, de la adoración y de la servidumbre de todos los ángeles que habitan en su reino celestial, el unigénito Hijo de Dios, eligió estar totalmente bajo la dependencia de unos simples mortales de carne y hueso, como fueron los brazos de María su madre, del trabajo de José su padre, del alimento que otros le darían. La omnipotencia divina se vistió de fragilidad. Esto desarma todos nuestros conceptos de poder, autoridad y dominio. El verdadero poder divino se muestra no en dominación, sino en amor que se entrega a quienes se ama. Emanuel “Dios con nosotros” vino a este mundo a entregar su vida por amor a toda la humanidad pecadora. El precio de su amor fue su sangre derramada en la cruz del calvario. Con su venida a este mundo, ha roto para siempre la distancia que nos mantenía separados entre Dios Padre y nosotros. Por eso dónde quiera que estemos o lo que estemos enfrentando, Emanuel esta con nosotros Para siempre.


El nacimiento de Jesucristo no se debe reducir a una festividad anual. Debe ser el corazón latente de cada día por la alegría de que un día vino a este mundo nuestro Salvador, para liberarnos de la condenación eterna. Por eso al recordar el nacimiento de nuestro redentor, ya no nos enfrasquemos en los árboles y sus adornos, en los regalos costosos, en los banquetes, ni en las fiestas familiares, en su lugar, enfoquemonos en buscar una verdadera comunión con nuestro Salvador, no solo un día del año, sino todos los días.


Tito 1. LIDERAZGO CONGREGACIONAL.

Sat, 22 Nov 2025

LIDERAZGO CONGREGACIONAL.
Tito 1:4  Le escribo a Tito, mi verdadero hijo en la fe que compartimos... 5  Te dejé en la isla de Creta para que pudieras terminar nuestro trabajo ahí y nombrar ancianos en cada ciudad, tal como te lo indiqué. Pues hay muchos rebeldes que participan en conversaciones inútiles y engañan a otros. Me refiero especialmente a los que insisten en que es necesario circuncidarse para ser salvo..  16  Tales personas afirman que conocen a Dios, pero lo niegan con su manera de vivir. Son detestables y desobedientes, no sirven para hacer nada bueno. NTV.
El adecuado funcionamiento de  las organizaciones sociales, instituciones educativas o empresas, depende de su liderazgo, ya que sin un correcto liderazgo, las organizaciones pronto fracasarían, debido a que cada uno de sus miembros, irían por su propio rumbo. Para evitar un fracaso, cada una de las organizaciones seleccionan a hombres y mujeres capaces, para que tomen las riendas de la organización y las dirijan a los éxitos anhelados. Si las organizaciones seculares se preocupan de seleccionar a los hombres más idóneos para que ejerzan un rol de liderazgo dentro de sus organizaciones, más minucioso debe ser la selección de los hombres para que ejerzan el rol de pastor, o anciano en las congregaciones cristianas. Ya que los que asuman el liderazgo, van a ser los encargados de dirigir las riendas de la congregación y la vida espiritual de todos sus miembros.
El apóstol Pablo, sabía la importancia de seleccionar a los hombres más idóneos para dirigir una iglesia local, ya que ellos serían los encargados de dirigir a la congregación en las enseñanzas que Jesucristo había trazado para todos los que le aceptaran como su Señor y Salvador. Además, el pastor o el anciano elegido, tendría que seguir adelante con el trabajo que él y los otros apóstoles habían iniciado en las diferentes ciudades y pueblos del mundo. Este trabajo tendría que cumplirlo hasta que el Señor los llamara a su presencia. Debido a la importancia de seleccionar a los hombres más idóneos para que ejersan el pastorado en la iglesia de Creta, encomendó a Tito está misión crucial.
Este joven discípulo de Pablo, no solo tenía que seleccionar a los hombres más idóneos para que dirijan la iglesia naciente de Creta, sino que también tenía que poner en orden los diferentes problemas que existía. En esta iglesia el problema no era solo la falta de liderazgo sino también doctrinal, y como si eso no fuese poco, también había personas que con sus palabras afirmaban conocer a Dios, pero con sus acciones lo negaban. Los rebeldes de Creta no eran ateos; eran personas que habían abrasado las enseñanzas del evangelio, pero no habían tenido esa transformación genuina a Cristo. Estos hombres al no tener una fe genuina en el unigénito Hijo de Dios, no creían en la suficiencia de Jesucristo para darles salvación y vida eterna, por eso enseñaban a los otros creyentes que era necesario seguir practicando las leyes del Antiguo Testamento para alcanzar la salvación.
Los problemas de la iglesia de Creta, no eran impulsados por los pensamientos propios de los rebeldes, sino por el enemigo de Dios. Estos hombres eran títeres de satanás y buscaban disolver a la iglesia de Cristo, torciendo las Sagradas Escrituras. Negaban la suficiencia del sacrificio de Cristo en el madero, por eso distorsionaban el evangelio de la gracia, cambiándolo por la necesidad de ser circuncidado para alcanzar la salvación. En el presente al igual que en el pasado, el enemigo sigue usando la misma estrategia. Ya no es la circuncisión, pero son otras reglas que la gente trata de añadir a la salvación: ciertas prácticas, un estilo de vida particular, o logros espirituales. El mensaje central es el mismo: Cristo no es suficiente; necesitas esto también para realmente alcanzar la salvación y el reino de los cielos.


2 Timoteo 3. DEVOCIÓN A DIOS.

Thu, 18 Sep 2025

DEVOCIÓN A DIOS.

2 Timoteo 3:1 Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. 2 Pues la gente sólo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. 3 No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. 4 Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. 5 Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos!. NTV

En muchas partes del mundo, los valores como la ética, la moral, la integridad, las buenas costumbres, así como el respeto, la generosidad y el buen trato al prójimo, se van perdiendo. Las personas cada vez se hacen más individualistas, no les importa lo que pueda suceder a su alrededor. Sus corazones se han hecho egoístas, egocéntricos, fanfarrones, calumniadores, envidiosos, etc. Estas personas no tienen amor por sus familiares, amigos o compañeros, y menos aún tienen amor por las personas que no conocen. Ellos, solo se aman a si mismos. Este comportamiento de un gran número de personas de los tiempos actuales, no es de sorprenderse, ya que casi aproximadamente dos mil años atrás, fue descrita perfectamente por el apóstol Pablo.

Bajo la inspiración del Espíritu Santo, el apóstol describió con asombrosa precisión no solo el panorama moral de las sociedad de esta época, sino también de su panorama espiritual alejada de Dios. Pablo al ver a donde caminaba el mundo en su tiempo, no se enfocó en desastres naturales o eventos políticos del mundo futuro, sino en el corazón de las personas. Y lo que describió es un corazón enfermo, centrado en sí mismo y en sus propios deseos de su naturaleza carnal. La lista de características es abrumadora: amor por el dinero y por uno mismo, arrogancia, desobediencia, ingratitud y una falta total de respeto por lo sagrado.

Este comportamiento descrito por el apóstol, no es solo de las personas que no conocen a Cristo, sino también de algunos creyentes. Pues algunos aparentan una falsa devoción a Dios. Este grupo de creyentes asisten regularmente a la iglesia, participan de las diferentes actividades, conocen la doctrina cristiana, usan imágenes cristianas y siguen las tradiciones cristianas de la comunidad. Pero a pesar de todas estas prácticas religiosas, sus corazones no están totalmente consagrados a Dios, sino que sus corazones todavía están inclinados a los deseos de su vieja naturaleza carnal.

Pablo, sabiendo que la voluntad del creyente es totalmente frágil, hace un llamado a los creyentes devotos a que se alejen de este grupo de creyentes que aparentan una falsa piedad, y así no sean contaminados por sus acciones que están en contra de la voluntad de Dios. Esto puede sonar duro, pero no es un llamado a juzgar o a odiar a este grupo de creyentes. Es un llamado a proteger su fe y a ser sabios con las personas que se relacionan. Es un recordatorio de que las influencias a las que se exponen los creyentes tienen un impacto directo en su vida espiritual. Si el creyente se rodea de personas que rechazan el poder de Dios, que aman el placer por encima de Él y que son dominadas por el egoísmo, corren el riesgo de ser moldeados por ese mismo espíritu. Al ser moldeados por este comportamiento maligno, el creyente no permitirá que el Espíritu Santo, transforme su corazón y le capacite para que viva una vida de santidad consagrada a la voluntad de Dios.



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